Lección 7: Si puedes hacerlo no lo hagas

"No pienso llorar, es demasiado fácil" pensó la joven promesa de la Universidad de Arkansas.
Se levantó de su silla y salió de la clase. Mientras todos se quedaron perplejos él se dirigió hacia la puerta y se marchó con un sonoro portazo. Salió corriendo de la universidad y se dirigió hacia el puente principal que unía la parte Oeste de la ciudad con la del Este. Tras cruzar el puente bajo un intenso sol que descargaba toda su ira sobre la ciudad de Arkansas el muchacho bajó al río y corrió paralelamente a éste hasta llegar a la parte boscosa de la ciudad. Entró en lo más profundo del bosque y se encontró con una pequeña ardilla que bebía de un charco de humedad que las últimas lluvias primaverales habían propinado a la ciudad. Al verlo la ardilla no se inmutó, no se movió de su sitio, simplemente permaneció de pie con sus pequeñas patitas mirando al pobre iluso que había corrido hacia esa parte de la ciudad sin saber el porqué de dicho viaje. Tras permanecer unos minutos mirando al pequeño animal, el cerebro de tercer curso volvió por donde había venido y así llegó hasta su clase. Entró y, bajo las atentas miradas de sus compañeros de clase, se sentó en su silla, parpadeó y despertó.