Lección 11: Dnas is the name

Fue un viaje largo, duro. No es fácil aguantar siete horas de conversación junto a Terrence, es un tipo extremadamente pesado. No tenía escapatoria. Estuvimos hablando, sobre todo, de él. Bueno, de él no habló demasiado. Se dedicó a hablar de sus perros. Un caniche, dos dálmatas y un pastor alemán. Tod, Kyle, Mika y Doug, respectivamente. Que si garrapatas, que si collares antipulgas, que si sacarlo a pasear, partos, peleas. Llegué a conocer todos los detalles de las vidas de sus perros. Podía reconocerlos si me los cruzaba por la calle. No dejaba de hablar de sus perros. Perros. Perros. Todo era perros.
- BASTA!!
Finalmente estallé. Le solté un grito y me fui fuera del camarote donde hablábamos. Llegué a la popa y me senté en el suelo. Tras varios segundos me di cuenta de que estaba solo. No había nadie en la popa. Caminé hacia la proa y comprobé que tampoco había nadie. Tras permanecer parado unos segundos me acerqué a la barandilla del barco. No estábamos surcando las grandes aguas del Atlántico. Estábamos anclados en una playa desierta. Miré a mi alrededor y, al parpadear, desperté.